En primer lugar, la clave es la humectabilidad del líquido metálico en la superficie del molde. Cuando el ángulo de humectación del líquido metálico es inferior a 90 grados, es difícil que el líquido metálico entre en contacto con la superficie del molde, evitando así la infiltración. Por el contrario, cuando el ángulo de humectación es superior a 90 grados, es más probable que el líquido metálico se moje y penetre en el molde, lo que resulta en arena pegajosa.
En segundo lugar, el tamaño de los microporos de la superficie del núcleo está estrechamente relacionado con el tamaño, la dispersión y la compacidad de la arena utilizada. En general, cuanto más fina es la arena, mayor es la dispersión, mayor es la compacidad y la uniformidad, lo que favorece más la prevención de la infiltración de líquido metálico. Sin embargo, a temperaturas de vertido más altas, la refractariedad de las partículas finas de arena puede ser insuficiente, lo que provoca problemas más graves de adherencia de la arena. En el caso de temperaturas más altas, la arena gruesa puede ser más grave que la arena fina.
En tercer lugar, la presión del gas en los microporos del molde también es un factor importante. Si la presión del gas es alta, la contrapresión es alta, lo que también favorece la prevención de la infiltración de líquido metálico.
Cuarto, la presión del metal líquido y el tiempo que la superficie del molde está en estado líquido también afectarán la aparición de arena pegajosa. La presión estática y la presión dinámica del metal líquido son las fuerzas impulsoras de la infiltración del metal líquido. Si el metal fundido en la superficie del molde permanece presente durante mucho tiempo, el metal fundido puede penetrar profundamente en la arena del molde, lo que también puede aumentar el riesgo de que la arena se pegue.





